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sábado, 26 de mayo de 2012

SOL VEINTITRÉS

La realidad es la nada misma
 En un punto esa nada se tranforma en un todo que no existe
y penetra en la sensacion de escaparse hacia la falta de sinceridad.

Cuando querer estar en dos lados a la vez no es posible
        (por falta de  un teletransportador)
Al bajar a tierra  se encuentra  un mundo sencillo pero a la vez complicado
donde los seres humanos se rigen por conveniencias y beneficios propios
y uno elige una y otra vez mal
y tres veces y veinte y mil 
y se da cuenta que el afecto lo está buscando en un lugar equivocado
donde la sonrisa de un niño  y su pedido de abrazos
lo hace más feliz que poner “me gusta” en una foto digital 


Sólo hay muros de Berlín atravesando la calle del corazón
entonces, resurge una duda enorme donde uno se siente desplazado,
poco considerado
y se da cuenta que un título o un determinado cargo
ponen a la persona en otro lugar, en otro punto
y el que uno creía que estaba equivocado en realidad tenía razón.
El sol del veintitrés me concedió una luz .  

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