ONCEAVA
Parece que el sol salió por dos horas y pretende quedarse. Es extraño porque fue una ráfaga
, un golpe de equilibrio. El tumulto buscaba ofertas y ella
coincidencias; tenía en sus ojos recelo por el porvenir, en el fondo
sabía que no era posible pero lo soñó 3 cuadras amotinadas por el
calor y las ofertas de venta ambulante. Refugio interior soledad
mínima, lujuria, deseo miedo terror. Sentía muchas cosas a la vez,
como si hubiese pasado un rato a volar un ángel por su camino, al
menos a saludar. Sensación de comer parado en una estación de tren:
un pancho y una coca y a seguir el camino. Volvía la idea de que la
ciudad hacía que todo sea pasajero y rápido, incluso las
estructuras ayudaban a que nadie pueda pensar demasiado: comprar,
correr, vender y cuidar el propio pellejo. Eso sí ella no le quitaba
los ojos de encima, de manera patética pensaba en comprarse una
funda para el celular: como si era realmente le importara en ese
momento. Sólo quería amar, le importaba un carajo la venta y compra
los precios baratos o las ojotas por $10. El verano, el otoño y
hasta los malditos infiernos podían desaparecer: sólo quería amar.
Un codazo interrumpió su pensamiento y tuvo que disculparse
injustamente con un niño alborotado.
La chicharra del tren las
separó, y un fuerte abrazo unió dos destinos divididos
geográficamente. Ella dijo nos vemos y sonrió abiertamente. El
boletero la apuró porque debía tomar ese tren. Refugio exterior,
deseo , metas y rumbos desconocidos.
MARENSUEÑOS
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