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martes, 14 de febrero de 2012

ONCEAVA




Parece que el sol salió por dos horas y pretende quedarse. Es extraño porque fue una ráfaga , un golpe de equilibrio. El tumulto buscaba ofertas y ella coincidencias; tenía en sus ojos recelo por el porvenir, en el fondo sabía que no era posible pero lo soñó 3 cuadras amotinadas por el calor y las ofertas de venta ambulante. Refugio interior soledad mínima, lujuria, deseo miedo terror. Sentía muchas cosas a la vez, como si hubiese pasado un rato a volar un ángel por su camino, al menos a saludar. Sensación de comer parado en una estación de tren: un pancho y una coca y a seguir el camino. Volvía la idea de que la ciudad hacía que todo sea pasajero y rápido, incluso las estructuras ayudaban a que nadie pueda pensar demasiado: comprar, correr, vender y cuidar el propio pellejo. Eso sí ella no le quitaba los ojos de encima, de manera patética pensaba en comprarse una funda para el celular: como si era realmente le importara en ese momento. Sólo quería amar, le importaba un carajo la venta y compra los precios baratos o las ojotas por $10. El verano, el otoño y hasta los malditos infiernos podían desaparecer: sólo quería amar. Un codazo interrumpió su pensamiento y tuvo que disculparse injustamente con un niño alborotado.
La chicharra del tren las separó, y un fuerte abrazo unió dos destinos divididos geográficamente. Ella dijo nos vemos y sonrió abiertamente. El boletero la apuró porque debía tomar ese tren. Refugio exterior, deseo , metas y rumbos desconocidos.

                                                                                               MARENSUEÑOS 

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