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martes, 6 de marzo de 2012

ESPEJO




Acércate al cristal y observa lentamente como se atreve a imitar tu silueta. No te sientas reprimido frente a un cristal por momentos malévolo o distante, puesto que vales mucho como para hacerlo. Verás que te dice innumerables cosas al reflejarte todos los días, pero no sientas que el miedo te absorbe porque tus sentimientos deben ser fuertes para superar tal abominación de un sujeto tan atrevido.
El espejo, muy descarado, te increpa con su presencia. No te sientas preso, es como un juego llevadero de la cotidianeidad.
No es un hermoso cristal que está para sumirse entre nuestros cuerpos sino que nos observa y cuestiona todo el tiempo. Te repito, acércate y abre bien tus ojos verás delante tu propio reflejo. Luego, pon tu mano sobre el vidrio a fin de notar su semblanza a lo lejos. Aniquílalo con tu rostro pues él también tiene debilidades ocultas. No dejes que te gane sólo por su presencia material.
Por último, olvídate de ese sinuoso objeto que te ha cuestionado y espera a la mañana siguiente para mirarlo de nuevo.
 Y sin entrar en pánico ante el espejo avanza con la certeza de que ningún descarado podrá robarte la belleza de tu rostro. Ahora, atrévete a increparlo tú, veraz que tu persona se siente más fuerte ante tal imitación matutina. Despídete ahora de él y saluda su semblanza al alejarte.

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